La primera vez
El sueño atraía las sensaciones perdidas en el pasado, se ruborizaba con cada recuerdo, con cada caricia no correspondida, con cada fricción forzada o deseada; su cuerpo se estremecía con cada roce de antaño, con ese aliento que le provocaba escalofríos. Recordó claramente la primera invasión ajena, recordó como primero el dolor y luego los espasmos llenaban cada pedazo de vacío. La respiración jadeante y luego insostenible en los pulmones, daba lugar a un trance en que el sudor propio y ajeno se confundían y amalgamaban, los cuerpos como en una danza eterna no se detenían ante el riesgo de ser descubiertos, sólo el deseo invadía, atacaba los sentidos y llenaba de un sabroso olor a cloro.
Ya nada sería igual que antes... ya había sido devorado por otro... ya había sido cegado por otro... Hasta cuándo?...
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